Industria Farmacéutica

Obtiene permiso Roche para desarrollar nueva arma contra la influenza A-H1N1

08/02/2010.- Otorgan autorización para desarrollar nueva tecnología experimental que utiliza anticuerpos para el combate contra la influenza y que incluye a la A-H1N1, a la unidad Genetech de Roche AG.

Esto pudo llevarse a cabo gracias al acuerdo firmado por el Instituto del Cáncer Dana-Farber de Harvard y el Instituto de Investigación Médica Sanford-Burnham, con lo cual brindan derechos exclusivos para la fabricación, desarrollo y comercialización de los anticuerpos monoclonales humanos que servirán para tratar y prevenir los virus de influenza grupo 1.

Los descubridores de la tecnología de los anticuerpos fueron los doctores Wayne Marasco, de Dana-Farber; Robert Liddington, de Sanford-Burnham; y Ruben Donis del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), la cual fue reportada hace un año aproximadamente.

Los anticuerpos son proteínas que se encuentran en el sistema inmune y que se adhieren a los objetos extraños detectados por el organismo, como los virus, y que pueden ser empleados de manera directa en el tratamiento de la gripe.

Otro uso encontrado es la protección de trabajadores que se encuentran demasiado expuestos en sus sitios de trabajo o a grupos de alto riesgo cuando se presenta alguna pandemia.

Durante los estudios, el material generado a partir de la sangre de 57 voluntarios, neutralizó una gama muy amplia de virus de la gripe.

Dichos virus se protegen ellos mismos con proteínas llamadas hemaglutininas y neuraminidasas, las cuales mutan con cierta regularidad y son el motivo por el cual las cepas de la influenza A se denominan con las letras H y N.

En el caso de la hemaglutininia, las vacunas son quienes atacan esta proteína, mientras que en el caso de las neuraminidasas, son los fármacos como Tamiflu, de Roche, y Relenza, de GlaxoSmithKline, quienes llevan a cabo el trabajo de inhibición.

Es gracias a las mutaciones que sufren las proteínas de los virus, que cada año deben ser reformuladas las vacunas.

El equipo de investigadores utilizó anticuerpos naturales también llamados monoclonales humanos. Estos anticuerpos se adhieren a partes del virus que tienden a mutar muy poco.

Según Marasco, convertir este tipo de anticuerpos en medicamentos sería sencillo, debido a que ya se utilizan en las terapias contra el cáncer.

Los anticuerpos contra el cáncer pueden llegar a costar miles de dólares anuales, sin embargo, los laboratorios han aprendido a fabricarlos de manera más económica, dijo Marasco.

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