Investigación y Desarrollo

Tratamiento del VIH con quimioterapias

23/06/2009.- De acuerdo al trabajo elaborado por científicos canadienses en colaboración con los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, y publicado en la revista Nature, se sugiere que los fármacos utilizados para tratar tumores cancerosos mejoran la respuesta de los pacientes infectados con VIH a los tratamientos antivirales. Esto podría terminar con la estrategia del virus del sida, que se esconde en algunas de las células inmunes del organismo.

Esto implicaría un nuevo esquema para terminar con el virus del VIH, para lo cual se emplearía la terapia antiviral de alta densidad (HAART por sus siglas en inglés), tomada de la mano con moléculas dirigidas contra el crecimiento celular, como las que se utilizan para atacar algunos tipos de cáncer.

El tratamiento antirretroviral encontró una barrera que no le permite acabar con cualquier rastro del VIH del organismo, debido a que el virus del Sida tiene la capacidad de esconderse, formando una especie de almacén con reservas en las células T defensivas del organismo, donde se vuelve inmune a cualquier tratamiento, explicó el doctor Jean-Pierre Routy, del Instituto McGill de Montreal, Canadá.

"Los datos señalan que la terapia antirretroviral es suficientemente eficaz contra estos reservorios, no es una cuestión relacionada con la falta de potencia; sino con la capacidad del virus para ocultarse detrás de los mecanismos de memoria de las células inmunes", explica el investigador canadiense a el periódico El Mundo, de España. La solución podría encontrarse en la utilización de terapias dirigidas (utilizadas en algunos tipos de cáncer) que atacan a las células que contienen el virus y al mismo tiempo refuerzan el sistema inmune para que continúe con la producción de células sanas.

"La idea sería emplear fármacos como Glivec (un tratamiento contra un tipo de leucemia), cuya actuación no funciona dependiendo del ciclo celular, sino que controla la replicación de las células malignas", explica Routy. Lo anterior significa que al ocultarse el virus en las células inmunes, el VIH se convierte en dependiente de ellas, lo que quiere decir que si las células viven, el virus también; por lo que si se eliminan, el virus también desaparece. Esto contrasta con el funcionamiento de la terapia antirretroviral, que es capaz de erradicar únicamente los virus que circulan por el organismo y no los que pasan desapercibidos aprovechando las células inmunes.

Las células inmunes tienen la mínima capacidad para dividirse, sin embargo lo hacen en condiciones muy específicas, como señala el doctor Routy. "Después de una infección (o de recibir una vacuna) o por la estimulación de la interleucina 7, una hormona que prolonga la vida de las células inmunes, y como consecuencia, permite que el virus se replique cuando la célula se divide".

Ambos mecanismos se relacionan tanto con la división celular como con la multiplicación del virus del VIH en su núcleo. "Nosotros podemos interferir en estos mecanismosy ya tenemos ensayos clínicos en marcha para multiplicar la reacción inmune ante las células infectadas en presencia de la terapia antirretroviral". Aunque como se señala en el trabajo, existe una gran distancia de aquí a que la hipótesis planteada pueda convertirse en una realidad, concluyó.

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