Investigación y Desarrollo
Leche de vaca, útil para salvar vida de bebés prematuros
07/10/2009.- Gracias a una de las proteínas de la leche de vaca, la tasa de infecciones graves de la sangre en bebés con pesos inferiores a un kilogramo y medio podría reducirse cerca de dos tercios.
Lo anterior es el resultado de un ensayo en el que se alimentó a los recién nacidos con una dosis diaria de lactoferrina, una proteína de la leche de vaca, junto con una bacteria probiótica durante sus primeras semanas de vida, que provocó que la incidencia de sepsis (infección de la sangre), disminuyera notablemente.
"La prevención de la sepsis en neonatos se puede alcanzar mediante la complementación de una intervención sencilla, fácilmente disponible y económica, además de bien tolerada y de fácil implementación en cualquier escenario, incluidos los países en vías del desarrollo", aseguró el autor del estudio, el Dr. Paolo Manzoni, neonatólogo del Hospital S. Anna en Torino, Italia.
Sin embargo, el uso de la lactoferrina aún no se autoriza en Estados Unidos de la forma en que se utilizó, aislada del lácteo y posteriormente concentrada.
"El escollo principal si un médico tiene que recurrir a ella es que no cuenta con la aprobación de la FDA", señaló el Dr. David Kaufman, director médico asistente de la Unidad Neonatal de Cuidados Intensivos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia en Charlottesville.
La lactoferrina se puede encontrar de manera natural en la leche de vaca, por lo que los investigadores piensan que no habría problemas de seguridad a largo plazo, dijo Manzoni. Otra fuente de lactoferrina es la leche materna, sin embargo las concentraciones necesarias obligan a una manipulación genética, lo que eleva su costo.
La participación en el estudio fue de 472 recién nacidos que tuvieron un peso menor al kilo y medio al nacer. La clasificación dada por los médicos a estos bebés fue “un peso al nacer demasiado bajo”. Dentro de esta clasificación, un niño con un peso menor a mil gramos al nacer, podría ser clasificado como “un peso extremadamente bajo al nacer”.
Los bebés fueron destinados de manera aleatoria a uno de tres grupos. Un grupo de control al que se administró un placebo, otro grupo que recibió 100 miligramos (mg) diarios de lactoferrina de leche de vaca, y el tercer grupo que recibió 100 mg. de lactoferrina bovina más el probiótico Lactobacillus rhamnosus GG. De acuerdo al estudio se cree que la inclusión del probiótico refuerza las propiedades antibacterianas y fungicidas de la lactoferrina. El estudio se alargó durante 30 días en los bebés que nacieron con un peso muy bajo y durante 45 entre los que nacieron con un peso extremadamente bajo.
Las tasa porcentual de aparición tardía de sepsis (72 horas de vida del bebé) en el grupo control fue de 17.3 por ciento que en comparación con el 5.9 por ciento del grupo que recibió lactoferrina, fue mucho mayor. Los recién nacidos que recibieron lactoferrina con el probiótico tuvieron apenas un 4.6 por ciento que desarrolló sepsis.
Kaufman apuntó que los más pequeños obtuvieron mejores resultados y recomendó aumentar la dosis y la duración del tratamiento en los bebés con un poco más de peso, ya que los resultados podrían mejorar.
Y explicó, en bebés tan pequeños el recubrimiento gastrointestinal no se encuentra desarrollado totalmente, lo que provoca que algunas bacterias se muevan del sistema digestivo al torrente sanguíneo, ocasionando la infección. La lactoferrina ayuda en la eliminación de las bacterias y hongos, primero en estómago y posteriormente en el tracto gastrointestinal.
"Esto hace que la barrera del recubrimiento mucoso sea más fuerte y evita que las bacterias pasen del intestino al torrente sanguíneo", concluyó Kaufman.
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