Ciencia Médica

Crece el número de portadores del virus de la hepatitis C

13/10/2009.- A nivel mundial son 170 millones. En México, más de un millón de personas son portadoras del virus de la hepatitis C, el cual se transmite a través de sangre contaminada y es una de las principales causas de enfermedad hepática crónica, desarrollo de cirrosis y cáncer de hígado, enfermedades que se encuentran entre las tres primeras causas de muerte en nuestro país.

Esta cantidad puede representar apenas el 20 por ciento de todas las personas infectadas por el virus, debido a que desde el instante en que se aloja en el organismo y se observan los primeros síntomas como son el cansancio, pérdida del apetito, piernas y abdomen hinchados o hemorragia en nariz y encías, pudieron transcurrir entre diez y quince años.

Las personas que recibieron alguna transfusión de sangre antes de 1993, presentan tatuajes, piercing o hubieran recibido droga vía intravenosa, deberán acudir a su médico para que les realice o autorice una prueba de sangre con el fin de determinar si presentan el virus de la hepatitis C, según dijo la doctora Margarita Dehesa Violante, jefa del Servicio de Gastroenterología del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Respecto al peligro que representan las transfusiones de sangre, explicó que anterior a 1993 no se contaba con una prueba que detectara la presencia de hepatitis C en la sangre, lo que vuelve a los grupos de población de esa época probables portadores del virus y que a pesar del tiempo no han manifestado síntoma alguno.

La doctora Dehesa resaltó que en la población adulta, la cirrosis ha pasado a ocupar el tercer lugar como causa de muerte y que un 60 por ciento de fallecimientos por esta causa se deben al virus de la hepatitis.

La especialista hizo énfasis en lo importante que es el problema en la salud pública, ya que según los registros de salud, existen cuatro personas con hepatitis C, contra una persona infectada con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Por desgracia, el diagnóstico de hepatitis C se lleva a cabo de manera fortuita, por ejemplo, cuando alguien pretende realizar la donación de sangre y es rechazado por ser positiva la presencia del virus o debido a estudios de laboratorio cuando por algún padecimiento o intervención quirúrgica, es detectado el virus.

Es sumamente importante llevar a cabo el diagnóstico de hepatitis antes de que el virus cause algún tipo de daño que sea irreversible en hígado, como la cirrosis o cáncer y de esta manera sea posible brindar el tratamiento adecuado a base de antivirales durante un año, dijo Dehesa.

En los casos de personas jóvenes que no presentan problemas de obesidad o sobrepeso y que tampoco consumen bebidas alcohólicas, el tratamiento representa una sobrevida de 80 por ciento, finalizó.

Versión para imprimir